Es raro como nos pasan las cosas frente a la viste siempre y nunca las vemos, hasta que de pronto nos estamos haciendo viejos y al parecer nos empezamos a detener en esos detalles que puedan frenar nuestra partida del mundo.
Alguno le habrá tomado el peso a las cosas simples como una flor o la lluvia. Otros, en cambio, por primera vez se habrán entristecido ante una noticia que no les haya afectado a ellos mismos en la tele.
Un alumno muy sagaz de mi clase me dijo que soy como un tiranosaurio, yo pensaba que era por mi fortaleza, pero supongo ahora (que me detengo un poco en estas cosas) que lo decía porque me hice bien viejo y estoy extinto, quizás quedan sólo mis huesos y no lo quiero ver.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario