miércoles, 26 de agosto de 2009

No puedo odiar a alguien que no existe

lunes, 17 de agosto de 2009

Ciego

La tarde es para mí un deseo, un deseo de encontrarte. Ya no percibo un solo sentido en las calles si no te encuentro. Mientras camino perdido para la vista de todos, desorientado cual pez en la arena, mientras todos corren por inercia y yo apoyo mi bastón por delante nadie sabe mis motivos para salir a la calle, con tal negrura en frente que nadie podría imaginarse.
Cuando doy mis pasos lentos, me aseguro de no perder esa lentitud, ya próximo a tu perfume doscientos cuarenta y cuatro pasos caminé, y me arreglo el corbatín –me dicen que es verde, me dicen que estoy canoso, me dicen que me afeite, yo no he visto mi fortuna en el espejo, ni la veré, pero la poseo (sé que estás así y si un día no te hallare, en vano sería el primer paso que di en este mundo)- y espero ahora caminar los veinte que me faltan, siento que ya percibo tu aroma, si a veces lo huelo en cualquier parte, tengo ganas, muchas ganas de tocarte, pues me envuelves cada tarde, camino dos pasos más y te escucho, algunas veces te saludo.
 
EAVB_EZWVGCSGWL