Toma tu alma y ponla junto con la mía, ¿cuánto pesan?
Dime ahora si nos darán un espacio en una nube del cielo por ese peso.
¿Habrá un juicio o ya estoy en él?, las preguntas siempre rebotan en el papel.
Dime ahora si escribo con algún sentido, ya que yo no lo sé.
Soy siervo y obrero, si no, no podría comer. Dime ahora que debo hacer, puedo correr o morder,
seguir cantando o morirme de frío andando por ahí.
¿Creo?
¿Debo creer?
Si tú lo dices... creo, soy siervo y obrero. Pon tu alma y con la mía cuando no haya nada las podemos cambiar por pan, pero lejos del suelo, no me gusta el olor de la tierra seca.
Tengo ojos cafés como todos, pienso rumbo al trabajo o de vuelta,
"¿en qué voy a pensar?" en la deuda que debo pagar y nunca podré,
en el préstamo que me hizo el cielo y los días que me quedan sin aval.
Como otras, he perdido una apuesta larga, que duele perder, pero así
se aprende y apostaré denuevo si me lo pides.
Pediré otra vida prestada, en otro cielo, si esta no alcanza para hacer felices a los míos, pero lejos del suelo, muy lejos del suelo.
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